PRENSA

URBA.NOS
Postales de Nuñez, Belgrano y Colegiales

2012, Mayo 3 | CGPC 13 Av. Cabildo 3067, 2do Piso. CABA

La exposición se presenta con tres sectores diferenciados. Uno es la Muestra individual de fotografías de Luisa Marcosian, con la temática de los tres barrios que comprenden la COMUNA 13. Otro espacio, expone las obras de la artista realizadas en la técnica de foto-collage, donde transmite su percepción de los lugares retratados. El último espacio propone un recorrido con las obras de veintiún artistas, de diferentes disciplinas del arte, quienes a través de sus trabajos, realizan una reinterpretación de las “Postales” que ellos mismos eligieron.

URBA.NOS

“El estilo no es solamente un embellecimiento como creen algunas personas, tampoco una cuestión de técnica, es – como el color en los pintores – una cualidad de la visión. La revelación del universo particular que cada uno de nosotros ve y que los otros no ven. El placer que nos da un artista, es el de hacernos conocer otro universo más”. Marcel Proust

URBA.NOS es un proyecto desarrollado íntegramente en una de las comunas de la ciudad, la número trece. La selección de estas postales surgió de una búsqueda de lugares y personajes que expresaran la esencia de los barrios que integran dicha comuna. Las imágenes y los collages que se presentan, cobran vida y trascienden lo visual para transmitir el espíritu de quienes circulan a diario por los espacios característicos de la zona. Colores, texturas, formas y expresiones evidenciadas en cada postal, confluyen en historias y situaciones que suceden cotidianamente entre transeúntes, vecinos y turistas. Mi registro fotográfico fue enriquecido por el trabajo de los artistas invitados, los cuales, desde la disciplina que desarrollan, eligieron una imagen y la “re-crearon” con su propio estilo. URBA.NOS es un espejo de la ciudad y de su gente. También es una invitación a recorrer estos barrios y a descubrir un universo en cada postal. Arq. Luisa Marcosian

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Arte y rizoma. La poética de Santacaluya

Arte y rizoma.  La poética de Santacaluya

El trabajo artístico colectivo remite a vivencias grupales cuyo origen se pierde en el tiempo. En su raíz milenaria encontramos la magia y el misterio, vale decir la búsqueda de sintonías con la inmensidad. Cuando los artistas colaboran intensamente se ponen en movimiento otras convicciones y energías; las expectativas personales se integran a las del grupo y lo sinérgico pasa a marcar ritmos y creatividades que poco o nada tienen que ver con el individualismo.

Desde hace décadas, quienes estudian los procesos inherentes a la investigación, el pensamiento y la creatividad, insisten en la metáfora del rizoma. Sugieren que las grandes imágenes que las personas poseen sobre el universo comparten características con los tallos horizontales y subterráneos del lirio o el jengibre: crecen y se extienden como ondulaciones en el agua, buscando los bordes antes que las profundidades. Esta cualidad interesa a los estudiosos, pues fomenta una imagen poderosa e incompatible con aquellas otras visiones, cercanas a compartimientos estancos, que abonaran algunas filosofías del siglo XIX. Los rizomas adhieren al propósito de allanar el proceso creativo, rescatando los aspectos comunitarios. Esto implica olvidar los modelos jerárquicos, así como los prejuicios que afincan la idea de una sola verdad, a la postre en manos de pocos iluminados.

También los grupos de artistas que promueven la labor colectiva actúan a la manera de los rizomas. Las barreras personales se disuelven o son dejadas de lado y las actitudes mancomunadas son favorecidas. Así lo demuestra la actividad de Santacaluya, que compuesto por Marcela Santanton, Casiano León, Luisa Marcosian y Jayme Ferreira Da Costa, amalgama el oficio con la plasticidad y la actitud con el riesgo. Provenientes de la pintura, la fotografía y la escultura, entre otras disciplinas, los cuatro funden la lírica personal en un cosmos abierto, tan dado a la subjetividad emocional como a la objetiva constancia, comprobable tanto en la factura como en el sentido de los trabajos. Las atmósferas nebulares, quizá inclementes (Santanton), las imágenes caracterizadas por la musicalidad de la curva (León), los paisajes y las escenas dotados de gestualidad (Marcosian) y las maderas y metales que interpelan a bestias y personajes tan enigmáticos como definidos (Jayme), se ensamblan en obras sólidas y contundentes. Son piezas que rescatan poéticas ya profesadas por brujos y chamanes que no desvinculaban el misterio del ritual, ni el éxtasis de la vivencia comunitaria. Adentrarse en el misterio de lo que existe implicaba la necesidad del ritual, y el ritual no era efectivo sin la participación del grupo. Luego sobrevenía el éxtasis, o la comunión con lo sagrado. Hoy Santacaluya revive la producción colectiva. El arte así vivido desentraña las cuestiones que nos desvelan desde antaño, como la vida, el amor o la muerte. Lo arcano se vuelve comprensible y es posible girar en torno a él. El giro es grupal, sin apropiaciones ni egoísmos. Como si el arte fuera un rizoma que en la profundidad de la tierra desviste nuestras bellezas (y nuestros horrores).

Miguel Ángel Rodríguez
La Pampa, 2011.