La Celebración

2014, Marzo 6 |Club Atlético Boca Juniors – Brandsen 805. CABA

Boca Art presenta la muestra de fotografías y collages de Luisa Marcosian y el texto “El todo más uno” de Martín Kohan. “La Celebración” conmemora el 108° aniversario del Club Atlético Boca Juniors (3 de Abril 1905 – 2014), y da inicio a la temporada anual de exposiciones.

La-Celebración

EL TODO MÁS UNO por Martín Kohan

No hay más que ver las tribunas para advertirlo: la multitud es el sujeto de la celebración, pero también es el objeto. La multitud es la que celebra (canta, ríe, ruge), pero también es lo celebrado (aquello que se celebra). El festejo puede deberse a un gol, a un partido que se gana, a un campeonato que se consigue, o al hecho mismo de ser de Boca (esa condición tan cotidiana y a la vez tan extraordinaria). Pero el congregarse en la tribuna para el festejo se vuelve, al instante, un motivo de festejo también. Expresa la euforia y al mismo tiempo la produce. Estar juntos, apretarse en la felicidad colectiva, volver corales los gritos, multiplicarse: qué sería del fútbol sin eso.
No hay ninguna cancha del mundo que asegure y acentúe ese efecto como lo hace la cancha de Boca. Porque no existe multitud más cabal que ésta que en ella se abigarra y se empina de manera por demás incomparable. Las banderas lo demuestran bien: se despliegan y se adosan, se expanden y se compactan, al igual que la propia multitud. Aire libre sin espacio de fuga, caja de resonancia y de onda expansiva, en la cancha de Boca no existen la dispersión ni la distancia. La de Boca es la verdad de la mayoría, es decir, la verdad de lo mucho. Y la cancha de Boca no solamente alberga a la multitud: también, y ante todo, la crea.
Por eso no hay en el mundo celebración que se le equipare. Y estas imágenes de Luisa Marcosian nos lo dan a ver de forma cabal. Sabemos que hay muchas fotografías que registran un fragmento del mundo y lo ofrecen a nuestra percepción. Pero hay otras fotografías que, como éstas, consiguen ir más allá: fundan, y no solamente captan, una determinada imagen del mundo, y con eso además suscitan una determinada percepción, inesperada y novedosa. Pueden ser hasta más reales que las cosas reales que vemos.
Luisa Marcosian se vale del montaje y de la ocupación total del espacio: así compone buena parte de sus fotos. ¿Y no es esa, acaso, la verdad más profunda, la más genuina, la más cierta, de esa celebración multitudinaria a la que damos en llamar Boca? Verdad de lo abigarrado, verdad de lo repleto, la muchedumbre se encuentra y se reconoce en su raíz, es decir, en lo mucho. Porque la mitad más uno se resuelve como un todo: Boca es todo, y no tiene afuera.
Esa condición consumada en las tribunas la proyecta Luisa Marcosian hacia el propio campo de juego (por algo tenemos una misma palabra, la palabra cancha, para designar un espacio y otro). Milagro de la superposición fotográfica, también ahí pasa a imperar la visión de lo numeroso. Hasta Juan Román Riquelme, que es único por definición, admite ser traspasado a esta lógica de lo que se multiplica y se disemina. Crecimiento exponencial: tan expandido y tan sin límite como la propia pasión por Boca. Tan infinito y tan incontable como cualquier celebración azul y oro.



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